La realidad es tozuda y nos lleva hacia la fusión de Ayuntamientos

Hace unos días cayó en mis manos un estudio sobre comarcas deprimidas en el que se ponía de manifiesto la evolución negativa de la población y sus trasvases hacia zonas más grandes y por lo tanto con mayores posibilidades. Este estudio, desde mi punto de vista, viene a confirmar mi teoría de la necesidad de ir hacia una fusión de ayuntamientos, ordenada, programada, y por lo tanto obligatoria.

El denominador común de todas esas comarcas, que cada vez más proliferan por toda la geografía española y están en todas las Comunidades Autónomas, es la pluralidad de ayuntamientos para una población muy pequeña, con lo que se multiplican los gastos corrientes que deberían ir destinados a la prestación de servicios si fueran menos como consecuencia de un proceso ordenado de fusiones.

No debemos caer en la falsa premisa de que una gran parte de los concejales no cobra porque no es del todo cierto, ya que, aunque poco y unos más que otros, casi todos algo cobran, aunque no sean sueldos sino solamente asignaciones por asistencias a sesiones, lo que seguramente no es mucho, pero seguir escondiéndonos detrás del chocolate del loro, entre otras razones, es lo que nos ha llevado a esta gran chocolatada. Y debemos pensar que donde hay un Alcalde hay una Casa Consistorial, con sus gastos de personal, luz, teléfono, calefacción, etc. Y aquí es donde está el verdadero gasto, y por lo tanto el verdadero debate.

Los gastos corrientes en estos municipios superan la tercera parte de sus presupuestos y de éstos el 75 % se refieren a gastos como consecuencia de esa pluralidad de Casas Consistoriales, edificios municipales y servicios repetidos injustificadamente en los ayuntamientos de la misma comarca. Con éstos mimbres es comprensible que la gente se marche hacia núcleos más grandes que les puedan ofrecer servicios que mejoren su calidad de vida, porque no siempre esa marcha es por cuestiones laborales sino para poder tener acceso a servicios que su ayuntamiento no puede prestarle, precisamente porque el dinero se le va en gasto corriente e improductivo, cuando la fusión supondría la liberalización de una cantidad importante de fondos para mejorar y aumentar la carta de servicios públicos y con ello frenar, o al menos intentarlo, ese trasvase de población.

El Gobierno, en su proyecto de reforma local, incluye una fusión de ayuntamientos pero voluntaria a través de incentivos, a la que le auguro un tremendo fracaso. ¿Es que los alcaldes necesitan más incentivos que evitar la despoblación y desertización de sus ayuntamientos?. Pero no es sólo culpa de ellos ya que ningún partido político, salvo UpyD y de forma más teórica que práctica, apuesta por la fusión obligatoria sino por ese descafeinado de la voluntariedad que tan malos resultados ofrece tanto en términos históricos dentro de nuestro país como comparados con nuestros socios europeos. Pero ellos sabrán por qué anteponen el mantenimiento de esta cantidad irracional de municipios, y por lo tanto de alcaldías, a la mejora del nivel de vida de sus vecinos.

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2 opiniones en “La realidad es tozuda y nos lleva hacia la fusión de Ayuntamientos”

  1. María José Vegas dice:

    No hay peor ciego q el q no quiere ver.
    Él coste de los servicios se abarataría. Se podría mejorar la calidad de otros. Se podría bajar los impuestos
    Se dan situaciones tan ridículas como q dos municipios separados por una rotonda o por un semáforo presten el servicio de recogida de residuos a través de dos empresas distintas, con costes totalmente diferentes.

  2. federico dice:

    Como resultado de nuestro pasado histórico, hemos garantizado constitucionalmente la autonomía local. Desde la teoría, es un excelente contrapeso a las Comunidades Autonomas. Ahora bien, esa no es la misión principal del municipio. Es el servicio a sus vecinos, prestándole los servicios de manera más eficiente.
    Para eso, hacen falta municipios grandes con recursos suficientes, no reductos del caciquismo local.

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